sábado, 6 de octubre de 2018

No siempre -o y -a marcan diferencia de género (1º ESO)

Los morfemas o-  y -a pueden tener distintos valores. 
Pueden ser morfemas verbales que indican presente de indicativo para la primera conjugación:  bail-o, bail-a; imperativo de la primera : cant-a. 

Pueden ser morfemas flexivos / afijos de género, que es su uso más habitual: niño/a, conejo/, enfermero/a...

Y, en otros casos, como indica la NGLE, las terminaciones -o y -a pueden asumir otros valores y marcar diferencias de otro tipo, como las siguientes. 

  • Distinción de tamaño: el masculino expresa un tamaño menor que el femenino en pares como cesto/ cesta, huerto/ huerta, jarro/ jarra (aunque, en este caso, también hay diferencias en cuanto a su forma), bolso/bolsa. 

  • Individual frente a colectivo: la leña está formada por varios leños

  • Árbol (masculino)  frente a su fruto: manzano/ manzana, ciruelo/ ciruela, castaño/castaña, naranjo/naranja

  • En ocasiones, aún cuando pertenezcan a la misma familia léxica, no se puede establecer entre los miembros del par ninguna relación de las vistas anteriormente: río /ría no se diferencian por el tamaño, ni por ser uno un colectivo, pero designan realidades distintas, como en el caso de brazo / braza, ligados por el lexema o soldado y soldada (el sueldo que ganaba un soldado). 

Y, por otro lado, la NGLE incluye dentro de la paronimia, es decir, serían casos de coincidencia de sonidos en palabras e que tienen resonancias fonéticas pero que, en la mayoría de los casos, no tienen nada que ver -y no forman parte de la misma familia léxica- o el origen común que compartieron se ha diluido (el puerto era la entrada- la "puerta" de acceso a una ciudad por mar, pero hoy se ha perdido esa relación)). Sería el caso de los siguientes ejemplos 










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