Comenzamos con los Nachos, esos viciosos trozos hechos a partir de tortillas de maíz que popularizó el cocinero Nacho Anaya García. Es obvio, por tanto, por qué se llaman así, ¿no?
A otra diva operística, la australiana Nellie Melba le debemos el postre creado en su honor: melocotón en almíbar con helado de vainilla y frambuesas, conocido como Melocotón Melba, degustado por la soprano en el Savoy de Londres a finales del siglo XIX.
Siguiendo con los italianos, en el caso de la pasta Alfredo no se trata de un plato creado para halagar a un personaje famoso, sino que llevan el nombre de su creador, Alfredo di Lelio quien popularizó una salsa hecha a partir de, simplemente, la mezcla de mantequilla y queso parmesano. Con lo que no contaba el cocinero es con que dos de los más famosos actores de cine de principios de siglo- Mary Pickford y Douglas Fairbanks quedasen tan impresionado con esta receta cuando la probaron en Roma que la exportaron a su vuelta a Estados Unidos convirtiéndose en una de las maneras (incluso a día de hoy) más populares de preparar la pasta en ese país.
Y, para acabar con los italianos, detrás de la palabra que designa finísimos filetes de carne cruda, esto es, carpaccio, está el homenaje al pintor Vittore Carpaccio, dado que sus pinturas se caracterizaban por un rojo sanguinoliento similar al de esta carne...o eso le pareció al dueño del Harry´s bar, en Venecia, que fue quien lo bautizó así a mediados del siglo XX,

















