Comenzamos con los Nachos, esos viciosos trozos hechos a partir de tortillas de maíz que popularizó el cocinero Nacho Anaya García. Es obvio, por tanto, por qué se llaman así, ¿no?
Alguien más regio, en concreto, la reina Margarita de Saboya es quien está detrás de la famosa pizza margarita (Margherita), elaborada en su honor en su primera visita oficial a Nápoles donde el chef quiso homenajearla creando una pizza en su honor recurriendo a ingredientes que recordasen la bandera italiana: verde (albahaca), mozzarella (blanco) y tomate (rojo).
Parece que los cocineros italianos son expertos en agasajar a personajes famosos y dedicarles un plato,como aquellos que están detrás de la salsa Caruso y del melocotón Melba.
Cuando el tenor Enrico Caruso visitó Montevideo en 1915, un cocinero creó una salsa especial para homenajearlo. Esta salsa, elaborada con crema de leche, jamón cocido y champiñones se conoce, desde aquel año, como "salsa Caruso".
A otra diva operística, la australiana Nellie Melba le debemos el postre creado en su honor: melocotón en almíbar con helado de vainilla y frambuesas, conocido como Melocotón Melba, degustado por la soprano en el Savoy de Londres a finales del siglo XIX.
Siguiendo con los italianos, en el caso de la pasta Alfredo no se trata de un plato creado para halagar a un personaje famoso, sino que llevan el nombre de su creador, Alfredo di Lelio quien popularizó una salsa hecha a partir de, simplemente, la mezcla de mantequilla y queso parmesano. Con lo que no contaba el cocinero es con que dos de los más famosos actores de cine de principios de siglo- Mary Pickford y Douglas Fairbanks quedasen tan impresionado con esta receta cuando la probaron en Roma que la exportaron a su vuelta a Estados Unidos convirtiéndose en una de las maneras (incluso a día de hoy) más populares de preparar la pasta en ese país.
Y, para acabar con los italianos, detrás de la palabra que designa finísimos filetes de carne cruda, esto es, carpaccio, está el homenaje al pintor Vittore Carpaccio, dado que sus pinturas se caracterizaban por un rojo sanguinoliento similar al de esta carne...o eso le pareció al dueño del Harry´s bar, en Venecia, que fue quien lo bautizó así a mediados del siglo XX,
Aunque las galletas María tengan un nombre de resonancias hispanas, nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que en principio se llamaron Marie y son de origen inglés y fueron la forma que tuvo una panadería, Peek Freans, de contribuir a los festejos por la boda de la duquesa María Alexandrova con el Duque de Edimburgo. Estas galletas, de tamaño más grande del habitual, llevaban grabadas el nombre de la duquesa.
De Gran Bretaña también nos llegan los populares sandwich que, según cuenta la historia surgieron el día que el conde de Sandwiche, en el siglo XVIII no quiso interrumpir su partida de cartas (de ajedrez, según otras versiones) y tampoco quería manchar el juego con dedos pringosos, de modo que pidió a sus sirvientes una comida que pudiese ser degustada sin levantarse de la mesa de juego y que no ensuciase. Un cocinero tuvo la idea de meterle carne en medio de dos rebanadas de pan...y de ahí los famosos sandwich
Acabaremos yéndonos a las antípodas para encontrar el origen de la tarta Pavlova, tan ligera y sutil como la bailarina rusa en que se inspira, Anna Pavlova, a quien pasteleros neozelandeses quisieron honrar con ese postre que evocaba su tutú durante su gira a Australia en los años 20
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