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domingo, 5 de febrero de 2023

Variedades de la lengua

En la primera capa del cuadro tienes la información básica sobre las variedades de la lengua. En cada tipo de variedad, pinchando encima, puedes profundizar más y, en la parte "ejemplos" tienes acceso a vídeos ejemplos de distintas variedades. Espero que os ayude.


 

domingo, 15 de enero de 2017

Variedad del español de Andalucía reflejada en chistes

Como sabes, el español es una lengua pero las formas de usarla son tantas como individuos: es lo que llamamos "variedades de la lengua". Uno de los factores distintivos es la situación: los dialectos (o variedades diatópicas) son las distintas formas de hablar una lengua en una determinada zona. Por eso hablaremos de"español de América", "inglés de Australia", "portugués de Mozambique"...que se diferenciarán del "español de Castilla", del "inglés de Cambridge" y del "portugués de Lisboa". 

>Una de las variedades más características, imitadas y distintivas del español es el español de Andalucía. Tomamos prestado este cuadro para recordar las particularidades de esta variedad. 



Y ahora, para saber si eres capaz de localizar esos rasgos, te ofrecemos unos chistes (recuerda intentar imitar el acento y la fonética andaluz cuando los leas), para que luego digan que aprender es aburrido, Ahí van  









sábado, 26 de marzo de 2016

Anglicismos con swing

>La incorporación de anglicismos innecesarios puede deberse a muchos factores: pedantería, modas, desconocimiento de que hay en el propio idioma una palabra para expresar lo mismo...
>Quizás, en este caso, el motivo sea estar en consonancia con el tipo de música (swing) o la época que quiere evocar, pero lo cierto es que en la siguiente canción de Ana Belén encontramos unos cuantos anglicismos innecesarios frente a otros que sí lo son. ¿Eres capaz de encontrarlos todos y clasificarlos? (¡Ah! y si de propina encuentras un galicismo, ¡Enhorabuena! Dominas el tema de los préstamos lingüísticos.
Y ahora, el debate para mejorar la expresión oral ¿crees que la canción cambiaría mucho si se utilizasen los términos castellanos correspondientes? ¿Cómo crees que variaría? 





Por si quieres estudiarla detalladamente en busca de esos anglicismos, aquí puedes acceder a la letra de la canción.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Mapa de préstamos lingüísticos

Un mapa que te permitirá acercarte de un modo no demasiado exhaustivo, pero sí claro y conciso a la cronología de los préstamos que recibió el castellano de otras lenguas.




domingo, 14 de diciembre de 2014

Préstamos del quechua en español


Resultado de imagen de donde se habla  quechua






Como bien sabes, el léxico español procede de muy distintas fuentes. A grandes rasgos se habla de "americanismos" para designar los préstamos tomados de las lenguas amerindias que se hablaban en el continente americano antes de la llegada en 1492 de Cristóbal Colón. Cuando volvieron los conquistadores trajeron a España la palabras y, en muchos casos, el producto (patata, chocolate, tabaco, café, tomate...)








Si queremos concretar más la procedencia de estos americanismos tendríamos que ir lengua por lengua. Comenzamos por los préstamos tomados del quechua, lengua hablada en algunas zonas de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia zonas de Argentina, Ecuador y Perú y, actualmente, es hablada por cerca de 10 millones de persona 

 Aunque la mayoría de la gente asocie el quechua con Perú no es esta la única lengua que se habla en ese país. . A ese respecto puede serte de interés este vídeo


 




En esta entrada podrás conocer más sobre la lengua quechua y su influencia en el español y aquí podrás descubrir algunas palabras que proceden de esta lengua (como  papa, vicuña, carpa, coca...=


Por último, te ofrecemos esta sopa de letras en la que deberás encontrar las palabras correspondientes a las definiciones que son palabras de uso común en nuestra lengua y que provienen del quechua.

Lugar cubierto destinado a la práctica del juego de pelota (también para pelea de gallos)
Ave carroñera de gran tamaño
Látex que se extrae de plantas con el que se obtiene un material elástico e impermeable.
Excremento de aves que se usa en agricultura
Camélido empleado como animal de carga
Bebida típica de Sudamérica elaborada con hojas  y recipiente que se usa para beberla
Llanura sin superficie arbórea
felino de gran tamaño
tubérculo de uso muy extendido

 

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Qué y cuáles son las variedades de la lengua?


Recordemos que las variedades son las diferentes formas de hablar una lengua dependiendo de distintos factores.

El primero es la época. Si lees un texto del siglo XV te costará entenderlo porque no hablaban igual que nosotros. Esas son variedades diacrónicas.

El segundo factor es el lugar. Hay palabras propias de cada zona, cadencias, entonaciones, usos de los tiempos verbales y los pronombres...Escucha a cualquier hablante de castellano que no sea de tu zona y seguro que eres capaz de descubrir las diferencias. Son las variedades diatópicas.

Influye también la situación en que se emite el lenguaje, el contexto extralingüistico que rodea el acto de habla. Podemos pasar de una variedad formal a una
coloquial sin ningún tipo de problema (aunque no te lo creas, tu profesor, tan serio, no habla igual cuando está explicando su tediosa clase que cuando toma una caña con sus amigos; sí: tu profesor tiene amigos). Esas son las variedades diafásicas.

Por último, el nivel cultural del hablante también provoca que se hable de una forma más elaborada y culta o que pueda cometer vulgarismos al hablar una lengua. Son las variedades diastráticas.

En este blog bajo la etiqueta "sociolingüistica" puedes encontrar más materiales sobre este asunto. Para profundizar un poco más te recomendamos consular el trabajo de Elisa Tormo Guevara sobre este tema.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Ejercicio para practicar variedades lingüísticas

Una vez que conozcas la teoría sobre registros y niveles de lengua (a la que puedes acceder desde aquí, si es que aún no estás familiarizado con ella) estarás preparado para hacer el siguiente ejercicio.


Busca una noticia (en un periódico, revista, en la Red) y redáctala de dos formas distintas: ya que la noticia usará el estándar, a ti te toca reescribirla usando el registro culto (es decir, la forma de comunicarse determinada por los conocimientos del emisor, en este caso, elevados, por encima de la media)  y el nivel coloquial  (la variedad de la lengua que, a partir de un contexto informal o familiar, recurre a un lenguaje sin afectaciones, con diminutivos, coloquialismos, argot..; recordemos que,  aunque sea coloquial no tiene por qué ser vulgar)

Aquí tienes un ejemplo de lo que tendrías que hacer

Coloquial

Estándar

Culto

A continuación de ofrecemos una noticia redactada de modo estándar, que tendrías que reescribir en su variante formal y en su variante coloquial. 

Una fuerte discusión entre dos pasajeros de un avión ha obligado a desviar un vuelo con destino a Palm Bech, en Estados Unidos, que finalmente tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia. El 'culpable' de este incidente fue un asiento reclinable, que hizo que una pasajera del avión iniciase una acalorada disputa con el hombre que viajaba delante de ella. El vuelo, de Delta Airlines, había despegado del aeropuerto de La Guardia (Nueva York) y tuvo que aterrizar de manera imprevista en Jacksonville (Florida) "por razones de seguridad", según ha explicado la compañía en un comunicado. La fuerte discusión que obligó a realizar este aterrizaje de emergencia comenzó cuando el pasajero decidió reclinar su asiento sin darse cuenta de que la mujer que viajaba detrás estaba durmiendo en la mesita desplegable de su asiento. El canal de televisión News 4JAX ha revelado más detalles de este curioso incidente. Según ha asegurado el hombre, ella comenzó a gritar y a referirse a él con expresiones poco adecuadas. Ante esta situación, el personal de vuelo decidió intervenir de inmediato pero ni siquiera así logró calmarse. Más bien todo lo contrario... Al parecer, ella perdió los papeles del todo e insultó también a los trabajadores, que se vieron obligados a bloquear el pasillo para que no llegase hasta la cabina del piloto. Finalmente, ante la dificultad para controlar la situación, el capitán del vuelo decidió desviar el avión y aterrizar en Florida, donde la problemática pasajera tuvo que bajarse custodiada por la policía.

viernes, 22 de agosto de 2014

Adecuación del lenguaje


Una vez más recurrimos al grandísimo Forges para ilustrar el tema de la entrada de hoy la obligación que tiene el hablante, en caso de que quiera controlar su lengua,  de usar una variedad de lengua correcta para cada ocasión. 



El discurso debe adecuarse a varios factores. Por un lado, estilísticamente, en caso de que hablemos de lengua escrita tendrá que presentarse de modo pulcro, claro y ordenado. Si hablamos de lengua oral, habrá que evitar los anacolutos, vulgarismos y expresiones inadecuadas.

Además la lengua debe adecuarse al tipo de destinatario o auditorio, teniendo en cuenta su edad, formación, procedencia... Seria inadecuado utilizar un lenguaje plagado de localismos y modismos ante hablantes extranjeros que no dominan nuestra lengua, como que abundasen los cultismos y tecnicismos ante un público infantil o sin estudios primarios. Asimismo hay que tener en cuenta si se deben usar los pronombres de cortesía o no.

El contexto también condiciona la emisión del lenguaje.  Tan impropio sería oír a un locutor en un telediario  "El Juancar va a darse el piro del trono", como charlar con nuestros amigos en estos términos " El monarca saliente  se dispone a poner distancia entre él y su trono".

Y, por último, también interviene la finalidad a la hora de juzgar un texto como adecuado o no. Dependiendo del objetivo que se persiga tendremos que utilizar una serie de recursos, vocabulario, estructuras que se adapten a nuestra intención (si queremos persuadir, usaremos un lenguaje claro, mientras que una clase magistral precisa de un vocabulario técnico preciso).

Es decir. En todo momento hay que utilizar una lengua, dentro de las muchas posibilidades que esta nos ofrece, de un modo adecuado para cada situación comunicativa.  Y somos capaces.

En el siguiente ejercicio te presentamos palabras del uso común usadas en el registro coloquial a las que debes buscar su equivalente en el registro culto, algunas de las cuales quizás desconozcas, pero así las añades a tu vocabulario.  De este modo, aumentando tu léxico, aumentan tus posibilidades de desenvolverte correctamente en cualquier circunstancia.


Explica por qué son inadecuados estos discursos.

- Presentador de Telediario: "La siguiente noticia os va a alucinar. Un oso polar tiene un bebecito en cautividad".

- Profesor de lengua. "Las palabras se dividen en cachos con significado: los morfemas".

- Refrán popular: Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda. 

- Pronóstico del tiempo. Para mañana se esperan unas lluvias flipantes que nos van a dejar a todos empapados. 

- Mensaje de wassapp: ¿En el día subsiguiente a hoy entablaremos un reporte visual?





sábado, 7 de junio de 2014

Préstamos del caló en castellano



 Cuando se trata el tema de los préstamos que una lengua recibe e otras, en este caso, el castellano, hay listados más o menos exhaustivos de términos del francés, del italiano del inglés, del alemán, de las lenguas americanas, e incluso de otras lenguas peninsulares. Pero no se suelen tener en cuenta los préstamos tomados  de la comunidad gitana que, no solo son cuantiosos, sino que están bastante arraigados en el habla cotidiana. Las vías de entrada son distintas, aunque normalmente ha sido vía jergas (hampa, juvenil)  o a través de dialectos meridionales en contacto con poblaciones gitanas más o menos amplias.

Para que compruebes cuán cierta es la afirmación hecha anteriormente, te proponemos realizar el siguiente  Test en el que revisamos 30 préstamos tomados de caló.

Pulsa aquí para realizar el test 



Y, para completar esta entrada, un breve vídeo (10 minutos) que repasa de dónde viene el caló y cómo se ha colado en el castellano.

viernes, 6 de junio de 2014

Nivel culto y nivel estándar

Como sabes, cada uno de nosotros es capaz de usar una lengua de distintas maneras dependiendo de distintas variables. de dónde estemos hablando, porque podemos estar influidos por la forma de hablar de ese lugar (dialecto), según la circunstancia (lo que se conoce como "registro lingüístico" empleando una variedad más formal en situaciones solemnes y una coloquial en ambientes distendidos) y según nuestra cultura, o la de nuestro interlocutor, pudiendo pasar de un nivel estándar (medio) a uno culto y cuidado pero, eso sí, alejándonos de los vulgarismos.

Te proponemos el siguiente juego en el que deberás emparejar el término culto con su equivalente estándar. En muchos casos la forma culta convive diariamente con nosotros; en otros su significado es más oculto porque no es de uso cotidiano o ha sido desplazado por otros sinónimos igualmente cultos. Sea como sea, además de pasar el rato, podrás aumentar tu vocabulario, uno de los objetivos de este blog.


Pulsa aquí para jugar


viernes, 11 de abril de 2014

¿Azafato o auxiliar de vuelo? Renombrando profesiones


Circula por Internet un material bastante divertido sobre cómo inflar un curriculum vitae utilizando expresiones rimbombantes y elaboradas. Aunque el material no tiene tono intelectual y simplemente se limita a usar el lenguaje de modo lúdico, en el fondo trasluce una realidad más compleja: la necesidad que tenemos de dar otro nombre a las cosas, ideas, acciones... a todo, para que suene mejor.


Ciertamente parece que estamos viviendo una moda que consiste en "rebautizar" profesiones y oficios de toda la vida de un modo más rebuscado, bien para ganar prestigio, bien por un afán de revalorizar una profesión, bien para que - en caso de que se ofrezca un puesto de trabajo- parezca superior al que es, o, simplemente, desbordados por la fiebre eufemística que sobrevuela la lengua. 
Imagen tomada del blog En la luna de Babel 


Por eso ahora están en desuso y relegados términos como "chacha," "mucama", "asistenta" o "empleada de hogar "  y se emplea"colaboradora doméstica". Los "administrativos" realizan las funciones que antes realizaban los "oficinistas", las "azafatas" no cobran menos que las "axiliares de vuelo" y los "enfermeros" siguen pensando que hacen exactamente lo mismo que los "auxiliares de enfermería".

Tenemos, entonces, la opción de rizar el rizo y entrar en el juego que ya desde hace tiempo pulula por la Red. Renombrar profesiones de modo que hablaríamos de "Especialista en Logística y distribución de Documentos" en vez de "Mensajero" o de "Abastecedor Cualificado de Sólidos y Líquidos en Lugares de Alta Concentración" para referirnos al "vendedor de bebidas y chucherías en estadios o similares". 

Es lo que te proponemos en esta actividad. Que te tomes la lengua como un juego e intentes adivinar a qué trabajo nos referimos con esos eufemismos tan elaborados (y tan innecesarios).

  

viernes, 4 de octubre de 2013

Modernos y elegantes 20 años después (o, mejor dicho, Cool y elegantes)

Hace ya ¡20 años! Julio LLamazares escribió un texto  que todos los profesores de lengua hemos utilizado una y mil veces para que nuestros alumnos se adentren con una sonrisa en el tema de los anglicismos y de los préstamos innecesarios. El texto es el ya famoso "Modernos y elegantes" del cual, por si alguien aún no lo conoce, reproducimos un fragmento. (y, después de leerlo, dudo que no vayan  al enlace para ver el texto íntegro)


Desde que las insignias se llaman pins; los homosexuales, gays; las comidas frías, lunchs, y los repartos de cine, castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enteramos. Y, lo que es todavía peor, sin damos cuenta. siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties, y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del catering. Yo mismo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero como no lo sabía -ni usaba, por supuesto, las mallas adecuadas-, no me sirvió de nada. En mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Afórtunadamente, todo esto ya ha cambiado. Hoy, España es un país rico a punto de entrar en Maastricht, y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante. El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón: no engaña. No es lo mismo decir bacon que tocino -aunque tenga igual de grasa-, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en inglés, que es el idioma que manda.


A partir de este texto les he propuesto a mis alumnos de 3º de la ESO de este año que elaboren su propia versión . He aquí alguna de sus propuestas que demuestran que la reflexión de LLamazares sigue vigente 20 años después, pues seguimos introduciendo anglicismos en nuestro idioma para parecer, ya no modernos, porque ahora somos cool.






Mucha gente mayor se sorprendería si entras por la puerta y le dices que has estado en un pub super cool donde días anteriores celebraron una gran party. O si les dices a tus padres que te vas de
shopping con una amiga que está muy crazy; o que has conocido a una persona con la que tienes mucho feeling; o si les pides que te pasen una chaqueta del closet.

Todos estos anglicismos antes no se usaban, pero ahora es muy raro no escucharlos en la calle, en el colegio, haciendo la compra… porque las personas creen que al decirlos son más interesantes.

                                                                                                                      Rita Quintela Martínez

 

Desde que el inglés se ha convertido en una moda, muchas palabras españolas están siendo sustituídas por palabras inglesas. Los adolescentes somos los principales consumidores de estas. Algunos ejemplos son OK en vez de “vale”, CD por “disco compacto”, E-mail, en lugar de “correo electrónico”… y no sólo los jóvenes mezclamos palabras inglesas con españolas; los adultos también lo hacen cuando, por ejemplo, dicen ticket por entrada o babbysitter por canguro. Lo peor es que parece que si no las utilizas no estás a la moda o no eres fashion.
                                                                                                                           Tania Grande

 

 

Si de repente les decimos a nuestros abuelos que venimos de tomar un coffe o de una party super cool se quedarían un poco out porque no entenderían nada de lo que les decimos; y si les decimos a nuestros padres que hubo mucho feeling entre la gente de la party tampoco nos entenderían. Igualmente vamos al centro comercial y aparcamos en el parking en vez de en el aparcamiento y vamos de Shopping en vez de de compras. Mucha gente usa estos anglicismos para parecer más guay
                                                                                                                                        Sheila González

 

Ahora no es como antes. Ahora se dicen cosas como bye en vez de adiós, o ir de Shopping en vez de ir de compras. No pedimos perdón porque queda más cool decir sorry. Acabaremos dando inglés en clase de lengua, o matando mouses en vez de ratones. La gente que se saca una foto y no le guste como quedó usará photoshop. A veces, cuando tienen sed dicen que van a tomar un drink (quizás un juice). En gimnasia hacemos footing, aerobic y strecching. Ya no sabe qué hacer y se cambia el vocabulario continuamente

                                                                                                                                       David Esperón






viernes, 30 de agosto de 2013

Ejemplos de registros lingüísticos tomados de los Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau

Dentro de las variedades de la lengua, esto es, de qué formas puede un hablante usar una lengua, están los registros lingüisticos - también llamados variedades diastráticas- que son las formas de hablar dependiendo del contexto. Está claro que, por ejemplo,  una persona no cuenta de igual manera un accidente de tráfico delante de un juez ante el que tenga que declarar, que ante gente que haya presenciado tal suceso o en la versión que le de a sus amigos. En el primer caso usará un registro formal; en el segundo un registro estándar y en el tercero un registro informal.

Raimond Queneau, en sus Ejercicios de estilo (1947), presentó la misma historia ¡de 99 formas distintas!, de modo que no es difícil buscar ejemplos de registros en esta obra. Comenzamos proporcionándote la versión estándar para que luego la compares con la versión ampulosa,la jergal, la amanerada.., apropiadas o inapropiadas según la situación comunicativa. Recuerda que para "controlar" la lengua hay que controlar también el contexto en que vas a usarla, el tipo de destinatario, su nivel, su edad...es decir, tienes que escoger el registro adecuado porque todos son correctos, pero hay que saber cuándo usarlo


Relato
Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre.
Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente

Ampuloso
A la hora en que comienzan a agrietarse los rosados dedos de la aurora, cabalgaba yo, cual veloz saeta, en un autobús, de imponente alzada y bovinos ojos, de la línea S de sinuoso periplo. Advertí, con la precisión y agudeza del indio presto al combate, la presencia de un joven cuyo cuello era más largo que el de una jirafa de pies ligeros, y cuyo sombrero de fieltro hendido estaba ornado con una trenza, cual héroe de un ejercicio de estilo. La funesta Discordia de senos de hollín vino con su boca hedionda por desdén del dentífrico; la Discordia, digo, vino a inocular su maléfico virus entre este joven del cuello de jirafa y trenza alrededor del sombrero, y un viajero de borroso y farináceo semblante. Aquel dirigióse a este en los siguientes términos: <<¡Óigame, malvado ser, diríase que usted me está pisoteando adrede!>> Así exclamó el joven del cuello de jirafa y trenza alrededor del sombrero y fue, presto, a sentarse.
Más tarde, en la plaza de Roma, de majestuosas proporciones, reparé de nuevo en el joven del cuello de jirafa y trenza alrededor del sombrero, acompañado de un camarada, árbitro de la elegancia, el cual profería esta crítica que me fue dado percibir con mi ágil oído, crítica dirigida a la indumentaria más externa del joven del cuello de jirafa y trenza alrededor del sombrero: <<Deberías disminuirle el escote mediante la adición o elevación de un botón en la periferia circular. >>


Jergal
O sea, qué palo, colega, el cacharro no venía ni pa tras. Y yo que llegaba tarde al curre. Y luego, qué alucine, qué pasote, iba lleno cantidad. Y me veo, o sea, un chorbo cantidad de pirao, con un


sombrero cutre mangui perdido. Y de pronto le dice a un pringao que lo estaba pisoteando, el muy plasta, que le había dejado el pie chungo. De pena, colega. Jo, qué demasiao, qué fuerte. ¡No veas! Y en pleno mosqueo, al tío le da corte, pasa total y se larga, a sentarse a toda leche.
Y, o sea, dos horas más tarde, vaya tela, colega, me lo veo enrollao con un tronco que le comía el coco diciéndole que estaría guay con otro botón en la chupa. De buten. ¿Vale o no vale, tío?

Pedante 


Eran los aledaños de un julio meridiano. El sol reinaba con todo su esplendor sobre el horizonte de múltiples ubres. El asfalto palpitaba dulcemente, exhalando ese tierno aroma de alquitrán que origina en los cancerosos ideas a la par pueriles y corrosivas sobre el origen de sus dolencias. Un autobús, de librea verde y blanca, blasonado con una enigmática S, vino a recoger, junto al parque Monceau, un pequeño pero agraciado lote de viajeros candidatos a los húmedos confines de la disolución sudorípara. En la plataforma trasera de esta obra maestra de la industria automovilística francesa contemporánea, donde se amontonaban los transbordados como sardinas en lata, un pillastre que frisaba la treintena y que llevaba, entre un cuello de una longitud cuasi serpentina y un sombrero cercado por un cordoncillo, una cabeza tan sin gracia como plúmbea, alzó la voz para lamentarse, con amargura no fingida y que parecía emanar de un frasco de genciana, o de cualquier otro líquido de propiedades semejantes, de un fenómeno consistente en empujones reiterados que, según él, tenían como causante a un cousuario presente hic et nunc de la S. T. C. R. P. y le dio a su lamento el tono agrio de un viejo vicario que se hace pellizcar el trasero en un mingitorio y que, por excepción, no le apetece en absoluto tal delicadeza y no entra por uvas. Pero, al descubrir un sitio libre, se lanza en pos de él.
Más tarde, cuando el sol había bajado ya algunos peldaños de la monumental escalera de su parada celeste, y cuando de nuevo me hacía vehicular por otro autobús de la misma línea, observé al mismo personaje descrito anteriormente moviéndose en la plaza de Roma de forma peripatética en compañía de un individuo eiusdem estofae que le daba, en esta plaza consagrada a la circulación automovilística, consejos de una elegancia tal que no iba más allá de un botón.




¿Te atreves a crear tu propia versión? ¿Al estilo locutor deportivo, cronista taurino, periodista del corazón, sms?




lunes, 6 de mayo de 2013

¿Barómetro? No, zumainómetro

Reproducimos aquí un artículo publicado en La Voz de Galicia de Manuel Luis Casalderrey en que conjuga sus conocimientos de física y química con una sutil ironía para definir el momento social que estamos pasando. Además, haciendo gala de sus conocimientos del griego propone un neologismo para cuantificar la decepción, la indignación y la crispación actual: el zumainómetro. Una lectura que no te llevara mucho tiempo, pero que quizás te dibuje una sonrisa, que buena falta hace.




Estos días se habla y escribe mucho de un barómetro que no lo es, el del CIS. Un barómetro sirve para medir la presión atmosférica. El primero, de mercurio, se usó en la experiencia de Torricelli. Luego vinieron los aneroides, los más habituales. Los manómetros tampoco son barómetros. Sirven  para medir la presión en el interior de un recipiente que contiene líquido, gas, polvo... Lo llevan los extintores y las salidas de agua hacia las mangueras de los sistemas de incendiosEl del CIS podría llamarse barómetro, en sentido figurado, si midiese la presión social o política, pero tampoco lo hace. Como mide la preocupación del público, propongo zumainómetro, del griego zumaino, 'enfadarse': instrumento para medir el cabreo de los ciudadanos.
                                                      (Manuel Luis Casalderrey, La Voz de Galicia, 6 de mayo de 2013)
 
 

domingo, 5 de mayo de 2013

Nuevos eufemismos económicos

Raro es el día que abrimos el periódico y no nos encontramos expresiones como "Flexibilización del mercado laboral", "gravamen complementario", "reformas económicas" que, no cabe duda, suenan mejor que los términos utilizados hasta el momento  "abaratar el despido", "nuevo impuesto" o "recortes". Por eso hablamos de eufemismos porque, según la RAE, un eufemismo es "modo de decir para expresar con suavidad o decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante".





El Gobierno actual, consciente de que sus medidas económicas no son del agrado de la ciudadanía, intenta suavizar su mensaje recurriendo a expresiones como las que recoge en su edición del 5 de mayo, y que aquí reproducimos, el periódico La Voz de Galicia.


Al pan, pan y al rescate, tomate

La crisis alumbra un auténtico diccionario de «neolengua», con eufemismos, perífrasis y circunloquios para ocultar el impacto negativo de la recesión y las medidas adoptadas

Con su querencia por el argumento de la «herencia recibida», es posible que el Ejecutivo de Mariano Rajoy quiera aplicarlo también al uso hipertrófico de eufemismos y expresiones rebuscadas en un intento de enmascarar los verdaderos -y dolorosos- significados de sus declaraciones. Fiel a la máxima de que lo que no se nombra no existe (un ejemplo es que Rajoy elude referirse a Luis Bárcenas tanto como un alérgico al pescado huiría del sushi), el Gobierno ha tirado de imaginación y, en menos de año y medio, ha alumbrado un auténtico diccionario de neolengua económica.
Y eso que Rajoy insistió en que llamaría «al pan, pan y al vino, vino». En algo diferente debía de pensar el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero cuando bautizó como desaceleración del crecimiento o aterrizaje suave la peor crisis que se recuerda, resistiéndose también a llamarla por su nombre. Aquello fue el principio de una escalada eufemística que con el actual Ejecutivo llegó a provocar la hilaridad de la prensa internacional. Así, Time titulaba hace ahora un año: «Tú dices tomate, yo digo rescate». Pero nadie se sonrojó y el «al pan, pan» siguió siendo un florido circunloquio. Estos son algunos ejemplos:
Afloramiento de bases
Amnistía fiscal. Ha sido una de las estrellas del diccionario de neolengua del ministro de Hacienda. Cristóbal Montoro hizo alusión a ella por primera vez en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado del 2012, definiéndola como «medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas». A nadie le quedó duda de que era una amnistía fiscal, pese a que Montoro siguió buscándole las vueltas léxicas con contrucciones como «afloramiento de bases» o «regularización de rentas y activos no declarados».

 
Apoyo financiero = Rescate a la banca.

Ni el presidente del Gobierno ni su ministro de Economía, Luis de Guindos, pronunciaron la palabra maldita: rescate. En su lugar emplearon un gran surtido de conceptos que sonaban muchísimo más positivos: desde «apoyo financiero» a «línea de crédito», «préstamo en condiciones extremadamente favorables» o «ayuda» a secas. Pero ¿rescate? Jamás. «No tiene nada que ver», insistió De Guindos hasta la saciedad.


Crecimiento negativo = Recesión.

Si a la crisis se la llamó «desaceleración del crecimiento», para referirse al empeoramiento de la economía enferma, es decir, la recesión, De Guindos se decantó por una antítesis y habló de «tasa de crecimiento negativo». También eligió la perífrasis «deterioro adicional importante» para encubrir lo que no es más que una economía en caída libre.

Devaluación interna= Bajada de salarios.
La devaluación interna, «devaluación competitiva de salarios» o el más familiar «apretarse el cinturón», repetidamente utilizados por el Ejecutivo, la patronal o el mundo financiero -sin olvidarnos de Bruselas, por supuesto- son más o menos esmeradas fórmulas lingüísticas para evitar pronunciar lo obvio: que seremos más pobres porque nos bajarán los salarios.
 
Desindexación= Pérdida de poder adquisitivo.
Es el último eufemismo incorporado por el Gobierno a su diccionario. Ocurrió en el último Consejo de Ministros de abril y bajo tan oscuro palabro, manejado por la vicepresidenta y los ministros De Guindos y Montoro, se oculta el hecho de que el coste de los contratos públicos ya no se vincularán al IPC, es decir, a la evolución de los precios. De nuevo la traducción explica la reticencia del Ejecutivo a hablar claro: se perderá poder adquisitivo. Además, todo apunta a que la medida puede ser extensiva también a las pensiones.
 
Flexibilizar el mercado laboral= Abaratar el despido. En la aprobación de la reforma laboral, el Gobierno, con la ministra de Empleo a la cabeza, se cuidó mucho de negar que fuera a abaratar el despido. En su lugar repitieron el mantra de la «flexibilización» del mercado de trabajo. Suena mejor, pero es lo mismo, y los datos de la EPA lo corroboran.
 
Gravamen complementario= Subida de impuestos.
Tan impopulares como las bajadas de sueldo son las subidas fiscales, ya que tienen idéntico efecto sobre el bolsillo de los contribuyentes. Por eso el Gobierno se ha esmerado en desterrarlas de su vocabulario. ¿Imposible? En absoluto: la subida del IRPF que solo se iba a aplicar dos años -ahora ya serán tres- la definió Montoro como un «gravamen complementario», mientras que Soraya Sáenz de Santamaría rizó el rizo cuando habló del «recargo temporal de solidaridad». Pero aunque el impuesto se vista de seda...
 
Impacto asimétrico de la crisis= Siempre pagan los mismos.
 Admitir que quienes menos tienen son los más castigados por el catálogo de recortes, ajustes, subidas y bajadas varias adoptadas por el Ejecutivo sería la chispa necesaria para la rebelión ciudadana. Ello explica la elección de la aséptica -y anestésica- afirmación del «impacto asimétrico de la crisis», con el que se deshumaniza un auténtico drama social.
 
Movilidad exterior= Fuga de cerebros. La emigración forzosa de los jóvenes fue calificada recientemente por la ministra Báñez de «movilidad exterior». Este desafortunado eufemismo provocó tal incendio en las redes sociales que se vio obligada a rectificar un par de horas después.
 
Reformas= Recortes.
Es el comodín que más emplean Rajoy y su Gabinete, porque les permite regatear el proscrito concepto de recorte, que también eluden con «ajustes», «optimizaciones» y «racionalizaciones» de lo más variopintas.
 
Regulación de empleo = Despidos. Tan engañoso como la «moderación salarial», que no es más que la congelación o, en el peor de los casos, reducción del sueldo, la «regulación» de empleo no tiene nada de inocua: es un modo limpio de llamar al despido, normalmente colectivo.
Sociedad de Gestión de Activos (SAREB)
 
Tique moderador sanitario= Euro por receta. La idea original fue de la Generalitat, que consideró que cobrar un euro por receta a los ciudadanos sonaba mucho más confiscatorio que llamarlo «tique moderador del gasto sanitario». Al presidente de la comunidad de Madrid, del PP, le gustó la idea para «racionalizar» el consumo farmacéutico, mientras que la ministra de Sanidad nunca llamó «repago» a lo que realmente lo era. «Copago» fue la fórmula escogida.
 
 
 
 

sábado, 30 de marzo de 2013

Anglicismos por la puerta falsa

Reproducimos un texto del periodista Amado de Miguel dedicado a la reflexión sobre los (ab)usos inadecuados que se hacen al incorporar préstamos innecesarios del inglés. Aunque hayan pasado casi 5 años desde su publicación  (16 de junio de 2008) lo incorporamos a la sección "Lengua y literatura al día" pues es esta una moda que no cesa de crecer. Si bien es lógica la proliferación de términos provenientes del inglés en campos como la informática o la ciencia, la influencia del inglés se extiende ahora también a las construcciones sintácticas provocando nuestra extrañeza al oirlas (extrañeza que cada vez se diluye más ante la rapidez con que avanza esta importación). No se trata de no evolucionar ni de cerrarnos a influencias extranjeras: se trata de controlar y usar bien nuestro idioma que es lo suficientemente rico como para formular correctamente cualquier enunciado que se nos ocurra.


Cada vez dedico más espacio de este corralillo de las palabras a divagar sobre la penetración del inglés en el español. El inglés es el latín de nuestro tiempo, solo que viene después de estar consolidados otros idiomas de comunicación internacional. El español se nos llena de anglicismos y de modas que circulan en el mundo angloparlante. Es natural que así sea. Hay que resistirse a esa invasión cuando realmente desplace a palabras castizas con plena significación. Hay que dar por benéfica esa importación cuando nos ayude a entender realidades nuevas, como el deporte, el mundo de la empresa o de la informática.
Debe anotarse que muchos anglicismos provienen antes de la incorporación de palabras latinas, con lo que no deben resultarnos extraños. Lo malo de los anglicismos es cuando los utilizamos sin percatarnos de ese origen foráneo. Lo peor no es que provengan de otra cultura sino que puedan alterar considerablemente la estructura de la lengua española. Lo más notable es que el recurso de los anglicismos suele darse en personas que no saben inglés pero que, por su posición, necesitarían dominarlo un poco.
Lo malo de la importación de anglicismos que se hace inconscientemente a través de la mala imitación que entra por los doblajes de las películas o las traducciones de anuncios o novelas. Un ejemplo puede ser el verbo hacer con la función que cumple en inglés el verbo auxiliar to do. Se añade el abuso de la expresión lo sé, que se puede decir perfectamente en español, pero cuyo uso debería ser restrictivo. Ambas ilustraciones se dan juntas en esta frase de una excelente novela: "Conmigo, encerrado todo el día en casa, no podrías trabajar. Ahora lo harás, lo sé". Nativel Preciado, Camino de Hierro, Espasa, 207). No es una deficiencia sintáctica sino estilística. En lugar de "ahora lo harás, lo sé" (que suena a película norteamericana doblada) se podría haber dicho: "ahora vas a poder trabajar, no te quepa duda". Es un ejemplito de nada, pero creo que se me entiende.
Son muchos los corresponsales dispuestos a enviarme más ilustraciones sobre el mal uso de los neologismos. Selecciono hoy las estudiadas observaciones de Manuel Gago García, una persona que conoce bien la sociedad norteamericana. Manuel Gago García se maravilla de que los periodistas deportivos, al comentar los tres goles de Villa contra Rusia, se refieran al hat trick. "Como usted conoce, hat trick es [literalmente] truco del sombrero, mas en inglés quiere decir tres goles en un partido. ¿Qué trabajo cuesta decir Villa marcó tres goles?". Tiene razón don Manuel. En los deportes ingleses la hazaña de marcar tres tantos o ganar tres carreras se denomina to do the hat trick. Añado que quizá interese saber que esa expresión proviene del cricket, en el que es muy difícil acertar con tres bolas seguidas. En otros tiempos el jugador que conseguía esa hazaña recibía como premio un sombrero. Naturalmente eran los tiempos en los que el cricket era un deporte de gente educada y acomodada, no de profesionales. De todas formas, la traducción literal no creo que sea "el truco del sombrero" sino "la hazaña del sombrero".
Don Manuel lee en LD, a propósito del partido España-Rusia, que un jugador hizo un remake. Don Manuel no sabe decir qué es eso del remake. Yo, tampoco. En el cine significa "nueva versión", pero no sé cómo se puede aplicar esa idea al fútbol. ¿Podría aludir a la reaparición de un jugador? Espero que alguien me lo aclare.
Manuel Gago García protesta contra esa moda de recurrir a la abreviatura vs (= versus) para indicar que un equipo juega contra otro. Por ejemplo, "Austria vs Polonia". Como es sabido, el versus se utiliza en la jerga jurídica y deportiva de los Estados Unidos para indicar "contra". Es una degeneración del sentido originario, pues versus en latín vale "hacia". El significado de "contra" ha entrado en la jerga deportiva española por puro mimetismo. Ahí es donde Fernando Lázaro Carreter dice que se trataba de un vicio horroroso e imbécil; imbécil es "débil de espíritu", su sentido originario. No soy tan exigente.
Manuel Gago García me envía un trabalenguas inglés: If you write rite right, you write rite wrong. La gracia está en que write (= escribir), rite (= rito) y right (= correcto) se pronuncian lo mismo (rait). Se comprenderá ahora lo difícil que es el inglés para un escolante español, no tanto por la gramática sino por la prosodia.
Constancio Loza Cortina (Oviedo) comenta que el acrónimo Y2K (= year 2000) puede leerse libremente como why to care o "por qué preocuparse" ante la catástrofe informática del fin del segundo milenio. La verdad es que el asunto de Y2K fue uno de esos juegos divertidos que a veces se han utilizado para engañar al pueblo ingenuo



Forges, siempre atento a la actualidad, también pone su grano de arena para desterrar préstamos innecesarios.

viernes, 29 de marzo de 2013

Villania léxica, Javier Marías

Reproducimos un artículo de Javier Marías publicado en El País semanal el pasado 24 de febrero para que reflexionemos sobre la, a veces, tiranía de lo "políticamente correcto" y los abusos, a veces innecesarios, de los eufemismos. Asimismo, proporciona ejemplos sobre el "todo vale" a la hora de emplear coloquialismos y palabras malsonantes sin atender al interlocutor o al contexto


Un atento lector, en carta publicada aquí hace dos semanas, confesaba haberse llevado “una sorpresa desagradable” por mi utilización en un artículo del término “discapacitados”, y me sugería que lo “retire” de mi vocabulario. Le agradezco el consejo, y que me proponga en su lugar “personas con discapacidad” o “funcionalmente diversas”. Pues no, lo lamento. Ni este amable lector ni otros parecidos, con espíritu de policías del lenguaje, parecen caer en la cuenta de dos cosas: a) a un escritor (no a un funcionario ni a un notario) no se le puede pedir que renuncie a la riqueza y a la precisión de su lengua, y menos aún que adopte vocablos artificiales, nada económicos, a menudo feos y siempre hipócritas, que tan sólo constituyen aberrantes eufemismos, como si no sufriéramos ya bastantes en boca de los políticos; b) lo que molesta en general no son las palabras, sino lo denominado por ellas. Hay significados que antes o después acaban por “contaminar” o “manchar” el significante. Se juzgaron humillantes “lisiado” o “tullido”, cuando lo cierto es que existen y siempre han existido lisiados y tullidos, como también mutilados (en el metro de mi infancia no eran raros los carteles que rezaban “Asiento reservado a los caballeros mutilados”). Se forjó entonces “minusválidos”, pero al cabo del tiempo eso pareció asimismo ofensivo, y se pasó a “discapacitados”, que ahora, compruebo, es condenable. Cualquier cosa que se invente acabará por resultarle denigrante a alguien, no les quepa duda. Y, lo siento mucho, pero en español quien no ve nada es un ciego, y quien no oye nada es un sordo. Lo triste o malo no son los vocablos, sino el hecho de que alguien carezca de visión o de oído.

Lo curioso de España es que, mientras se ejerce esta estricta vigilancia de lo “incorrecto”, a nadie le preocupa que seamos un país zafio y grosero".
Lo mismo ocurre con las palabras que denominan actividades o lugares digamos “embarazosos”. “Váter”, “retrete” o “excusado”, que hoy nos suenan horteras si no groseros (nadie anuncia “Me voy al retrete”), fueron en su día eufemismos, tan neutros y carentes de connotaciones sucias que “váter” era de hecho un extranjerismo, adaptación y abreviatura de “water closet”, es decir, de “gabinete del agua” en inglés, literalmente. El significado ha ido invalidando, uno tras otro, todos los significantes elegidos. Otro tanto sucedió con “Negro”, en inglés un extranjerismo, un españolismo. Cuando se consideró que era peyorativo, se sustituyó por “coloured people”, “gente de color”, hasta que eso pareció también discriminatorio, pues ¿acaso no tenía algún color todo el mundo? Entonces se pasó a “blacks”, lo mismo que “negro”, sólo que en inglés ahora. Pero eso tampoco duró más que unos años, y se inventó la ridiculez de “African Americans”, que los españoles racistas (esto es, los que evitan los términos meramente descriptivos y naturales) se apresuraron a traducir, y además añadieron esa otra ridiculez de “subsaharianos” para referirse a los negros que nada tienen que ver con América. Estén seguros de que alguien protestará en el futuro: “¿Por qué hemos de especificar nuestro remoto origen y llamarnos ‘afroamericanos’, cuando los blancos no especifican el suyo y no se llaman ‘euroamericanos’? Volvemos a estar discriminados”. Y así podríamos seguir poniendo incontables ejemplos. Lo único que se consigue con esta quisquillosidad insaciable es desnaturalizar y desvirtuar las lenguas, convertirlas en algo plano, inexacto e inservible. Lo he dicho otras veces, pero se ve que toca repetirlo.
Lo curioso de España es que ,mientras se ejerce esta estricta vigilancia de lo “incorrecto”, a nadie le preocupa –qué contraste– que seamos un país inverosímilmente zafio y grosero. Cada vez que se le queda un micrófono abierto a un político; cada vez que aparecen grabaciones o emails entre ellos o entre personas en principio educadas y con responsabilidades, nos encontramos con tacos o con alusiones sexuales de dudoso gusto: entre las más recientes, la firma “Duque de em…Palma…do” a cargo del Duque de Palma, y “Ahí has estado muy torero”, como le escribía un fulano a otro que se había jactado de tirarle los tejos a esa amiga del Rey llamada Corinna. ¿Sonamos todos así, cuando estamos en privado? Tengo amigos que así suenan a veces, y algún taco suelto yo de tarde en tarde, no voy a negarlo; pero la mayoría no, en absoluto. En realidad no hace falta rebuscar en las charlas privadas. Encendí la televisión ayer, y de buenas a primeras, en horario estelar, me saludó esta frase en una serie nacional de gran éxito: “Como me sigas haciendo chorrear, me van a salir escamas en el potorro”. No estoy muy seguro de haberla entendido, pero creo que sí, y no es de recibo, ni en un diálogo humorístico. Luego, en una tertulia, dos bestiajas muy queridas y populares me soltaron, respectivamente: “Tengo unos ovarios así de grandes y los pongo encima de la mesa”, y “Lo digo porque me sale del chichi”. Todo esto se considera normal, o incluso gracioso. Para mí es una degradación, no ya del lenguaje que todo lo admite, sino de la cortesía mínima entre personas. Esta “normalidad” sería inimaginable en Gran Bretaña, en los Estados Unidos, en Francia y Alemania, y también en Italia, que se nos parece más, pero no en esta villanía léxica deliberada y celebrada. Aquí se cree que la forma de hablar no influye en los comportamientos. A mi parecer lo hace, y mucho, y así no es de extrañar que nos hayamos convertido en un país rastrero y corrupto, que no se tiene el menor respeto a sí mismo

viernes, 8 de marzo de 2013

Propuesta para un lenguaje no sexista: profesiones

Hoy, 8 de marzo, nos parece una fecha muy simbólica para ofreceros  la posibilidad de acudir al documento editado en el 2006 por el Instituto de la Mujer que recomienda unas reglas para formar correctamente el femenino de profesiones que hasta hace poco tiempo eran desempeñadas por hombres y, ahora que, afortunadamente, la mujer accede cada vez a más trabajos, se plantea el problema de cómo se forma el femenino.





domingo, 24 de febrero de 2013

Refranes para gente culta

Hablábamos en otra entrada de lo inadecuado que era utilizar un nivel de lengua inadecuado para la ocasión. Los receptores (su edad, su cultura, su procedencia), el momento de emitir el lenguaje, la finalidad... condicionan nuestra elección a la hora de optar por un nivel de lengua u otro.

Fragmento de La escuela de Atenas, de Rafael
No obstante quiero compartir esta presentación con vosotros porque creo que puede despertar más de una sonrisa... a pesar de lo inadecuado que es. Presenta la "traducción" de refranes conocidos por todos a su versión culta, de modo que resultan absolutamente irreconocibles. Serían, como dice el título de esta entrada, refranes solo para gente culta, y, como todo el mundo sabe, el refrán es fruto de la sabiduría popular y una de sus características es su capacidad para transmitir una enseñanza o creencia común con pocas palabras y a un amplio grupo de gente.

Pero, insisto, a pesar de su inadecuación, os invito a acercaros a esta nueva versión de refranes conocidos por todos.