domingo, 16 de febrero de 2014

¿Ubi sunt algunos anglicismos?

Cuando desde las Academias y los medios de comunicación se nos alarma con la proliferación de préstamos del inglés, a veces innecesarios, parece que nos advierten de algo reciente cuando la "invasión" ya lleva décadas fraguándose. Términos como tupper, pin, plum-cake, groogy y otros llegaron (y aún no se fueron) ya en la década de los 90, como reflejaba Julio Llamazares en su difundidísimo artículo Modernos y elegantes ( de hecho, había que usarlos para ser moderno, como reflejaba el artículo y como refleja esta viñeta años después)




Periódicamente los periódicos recogen los anglicismos que entran en un determinado momento en nuestra lengua o los que están de moda en ese momento, como este artículo de la Voz de Galicia del 2006 que informaba de la adopción de términos como clipping, toothing, cruising, banning, tuning, djing  blogging.
Casi diez años después tuning no solo sigue de moda, sino que se ha adaptado completamente a nuestra lengua bajo la forma tunear, aconsejada por la RAE. Lo mismo sucede con los derivados de blog: los blogueros  han sustituido a los bloggers.
Por otro lado, prácticas como el clipping o el cruising, así como las palabras que las designan siguen vigentes, y a ellas hay que sumarles otras como el sexting o grooming.
Otras han pasado de moda:, quizás porque nunca han terminado de cuajar ( googling)o porque el boom de su descubrimiento ya se ha diluido (edredoning).

Sea como fuere, la adopción de anglicismos ha sido y es imparable. Cada época tendrá los suyos y, si tienen un equivalente en castellano, intentemos usarlo, como los que aparecen en esta selección; si no lo hay, adaptémoslo al castellano y si no hay otro remedio, convivamos pacíficamente con ellos, pues el español disfruta de buena salud y no debemos preocuparnos por la aparición paulatina de préstamos lingüísticos.






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