domingo, 23 de noviembre de 2014

23 de noviembre, día de la palabra



Don César Egido Serrano, defensor y amante a ultranza de la palabra, soñó un día que el centro de la Mancha, de donde don Quijote salió a buscar aventuras y volvió siendo el principal defensor de la lengua española en el mundo, era el lugar idóneo para establecer un museo dedicado a la palabra. Su sueño se hizo realidad y desde el 23 de noviembre de 2009 podemos acercarnos a este pintoresco Museo de la palabra  en la localidad de Quero, Toledo presidida por el lema: "La palabra, vínculo de la humanidad" pues pocas herramientas pueden contribuir más a la paz, alegría, comunicación, relaciones que la palabra. Se concibe la palabra como el insturmento clave para fomentar el diálogo entre las distintas culturas, ideas, religiones y sensibilidades. 


Nos congratulamos de la iniciativa de don César Egido y nos sumamos al homenaje a la palabra con un hermosísimo texto contenido en El libro de los abrazos de Eduardo Galeano y regalandote una flor de palabras sonoras, mínima representación de los millones con las que cuenta nuestro ríquisimo idioma. 



A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas
en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían
o fruncían la nariz.
Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido. En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se ser~ vía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...

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